
Vía Perpetual Kid me encuentro con el que hubiese sido mi fetiche en la infancia si lo hubiera conocido antes, lo tendría en el pedestal más alto junto a mi pequeña colección de cromos de la pandilla basura y mi bote de blandiblú.
La cabeza es un bote de mostaza que imita el vómito de un chavalillo, sin duda, otra entrada para el cajón de infancia corrupta.


